Pangea

Somos el tormento de no ser queridos,

el de sentirnos fuera de lugar; sin espacio, sin hueco.

La tristeza encarnada ante las decepciones,

caídas sin red donde recogernos.

El miedo a perder

a quienes queremos, o nos quiere.

El frío al no tener con qu(ién)é taparnos,

el sentimiento de falta, soledad en compañía.

La memoria de todos esos recuerdos,

el olvido del rencor y los llantos.

El ‘lo siento’ de corazón

y las sonrisas fingidas.

El compendio de los sentimientos enlatados

y los ‘estoy contigo’ que no esputamos.

También los ‘te quiero’.

Esos brazos que nos resguardan y mantienen a salvo,

sin lluvia, sin frío, sin miedo.

Vida repleta de fantasía inculcada

para ahuyentarnos esta realidad.

Precipicio donde repetimos la caída.

Los brazos de quienes nos recogen y ayudan a hilar.

Hilo que ocasión tras oportunidad nos conduce,

hacia las personas que están, y las que ya no.

Las que arrancaron el candado sin buscar la llave,

y las que la tiraron pero recuperaron,

esas mismas que luego consiguieron abrir el candado.

Somos las personas que nos odian

y las que nos admiten,

quieren,

cuidan,

apartan del frío

amanecer de un mundo caótico.

Somos lo que recordamos y lo que no;

lo que nos robaron y lo que nos queda por proteger.

Somos, en realidad, toda la poesía que nos refleja

y toda aquella que,

sin ser nuestra,

nos cede sus alas

y nos hace sentir li(e)bres.

Por: Noviembre Violeta (España)

noviembrevioleta.wordpress.com


En alianza con:

Letras & Poesía

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