Luna Roja.

27 de septiembre del 2015.

En medio de la noche fría, la madera en la cabaña rechiña por la baja temperatura, todo sigue en su lugar como se dejo en la mañana, la cocina sigue sucia, la cama sigue destendida, las arañas siguen ocultas en los tapetes y rincones,  las frases que paraciera que se cayeran por el peso de sus propias palabras parecen perder sentido en el tablero puesto en la ventana, en la ventana se ve usualmente una ciudad con el cielo tan contaminado como su sociedad que extrañamente hoy despejado quiere decir algo a ver si se despeja igual las mentes de sus habitantes.

Las  estrellas una a una empiezan a aparecer en el firmamento, la temperatura desciende drasticamente dejando atrás lo que fue un día soleado y caluroso,  el olor a pavimento, vomito y tierra se confunden con el olor del roció,  yerba y humedad, los animales impavidos  y solemnes parecen introspectivos,  los seres  ignorantes y distantes de su instinto intentan comprender lo que ocurre, se incorporan mirando hacía el cielo cuando casi nunca lo hacen, pero hay cosas que no caben en el intelecto ni en la biología humana, a diario todo nos cuenta todo, nos prepara para saber un poco más de la vida que encontrar la manera de rebuscarse $3,500 pesos para una bolsa de leche y 5 huevos que te los da la misma naturaleza, por el echo de ser seres racionales y pretenciosos nos hemos distanciado de nuestros orígenes detrás  de un progreso que nos a  vuelto enemigos de nuestro entorno y nuestra propia especie. Sólo quiero entender.

Me acabo de tomar una cerveza y en compañía de un piel roja admiro una luna que  debo admirarla más de lo rutinario mientras subo la colina por el echo de ser roja, los sofistas hablan como ventrílocuos de un motor inmóvil preso en la luna que al enrojecerse se vuelve activar en descensos y ascensos de energías,  los post naturalistas consientes de la composición química porcentual-mente mayoritaria del cuerpo humano influenciable por la luna advierte cambios irreversibles en el mismo, los teosofistas si importar el ismo auguran tiempos finales, los sayayines se vuelven simios locos y agresivos, los excéntricos inventan teorías y los místicos y  los esotéricos se hacen su agosto, yo solo la veo y me veo, tenemos mucho en común,  seriamos muy buena pareja.

Ambos esperabamos una cita desde la mañana. Yo me levante abriendo como siempre primero el ojo izquierdo seguido del derecho, respirando profundo tomo el aliento rezagado del sueño atrevido que  me deja secuelas en el plano real del que soy esclavo a diario, mi virilidad aún esta alerta e incomodo me quito el peso de las cobijas y tras posar mis manos sobre mis rodillas me tomo a mi mismo y siendo dueño y señor de mis movimientos a través de mis ojos  veía las reacciones  que ya autómatas me llevaban a la ducha, de la ducha mano derecha a el pantalón, me siento en el trono y me desasgo de los sobrantes corporales que el cuello de botella  biológico rechazo por falta de nutrientes, mano izquierda a la llave de la ducha, el calor del agua crea el vaho, desprestigiando la pijama de su tridimencionalidad en el piso absorbe la humedad mientras el agua hace lo que tiene que hacer en el cuerpo que aunque sigue ajeno en compañía del jabón lo recuerdo mio.

Ella al otro lado del mundo lunicentrica admirada por los amores perdidos, encontrados, pervertidos y oniricos, por  navegantes vagabundos desdeñan-tes del deseo y embriagados por vino y sidra, absenta o ron, no pierde nunca su posición y allí satélital al igual que todos dueña de si misma, aunque al igual que todos comprada por burocracias se contonea sobre si misma, creo que al igual que yo se conoce tanto a si misma que solo cuando se eclipsa es consiente del lugar que ocupa en este universo.

El agua para su fluidez al tiempo que paran las elucubraciones de la testa que las recibe, mano derecha toalla, mano izquierda desodorante, mano derecha cepillo de dientes, de 5 a 15 pasos, ropa, ropa-vieja y huevos, 5 a 15 bocados, cepillo de dientes, dientes pelados al sol tras abrir la puerta, detrás la cabaña y sueños abandonados en papel blanco entre tintas y manchas de tinto,  adelante un camino destapado colina abajo y arboles pririnoliando recordando las sorpresas que traerá el viento y el camino, camino haciendo fuerza en las rodilla y cambiando posiciones para no lastimar los gemelos, tras un piel roja y un piqueton en el pecho sin terminar-lo después de 5 minutos de placer como cualquier  relación esporádica o quicly  lo vota al piso y con sus dedos meñiques rasca las yemas de su dedos corazón, alza sus brazos para que al hacer media luna repetidamente se oxigenen los pulmones.

Ella bipolar por su achates entre media y complexa se distrae en si misma coqueteando entre el sol y la tierra, juega a escondidas con su taciturno amante y solo espera a que la tierra se interponga con alguna atractiva propuesta, ella acicalada espera una cita, una que podría ocurrir en intermedios de cada años 60´s ,  etapas en las que observa a la humanidad y sus anti progresos, tantos procesos micro-cósmicos llamados sinapsis para que de cada 10 unos 8 sea auto-destructivos y tan solo los dos restantes la hagan sonrojar. Solo ella quiere entendernos, yo me dispongo como objeto de estudio.

hacía al medio día el hambre me hizo comer y el sueño me hizo dormir, al despertar me desperté pero mi inconsciente seguía despierto y mi consiente dormido, eran las 15, 15 minutos llego el bus, bus y campero, campero y campo en la ciudad, la colina, la cabaña y todo en su lugar, lave los platos para cocinar y  volverlos a ensuciar y volverlos a lavar, mientras están el arroz y el mítico plato por el cual en medio oriente cambian la primogenitura  converso  virtualmente  con tantos entes que entre tanto y tanto la virtualidad  desdibuja la virtud de la raza, de homo sapiens a homo fabulators y de homo fabulators a homo emoticones.

Ella ya esta, aunque pálida, ceno termino la cena y con un piel roja y una cerveza salgo a la vista de la decaída ciudad y al verla tan solitaria como yo  le declamo poesía,  de esa subversiva, de esa transgresora, ella me llena de energía y yo la lleno de más poesía,  la hago sonrojar, hago de esos dos procesos sinapticos micro-cósmicos, enamorar, vicios neuronales en los que los procesos bio-químicos nos convierten es mejores versiones de nosotros mismos, fe , ella nos ve con fe, me pierdo junto con ella entre las nubes, intento como ella ocupar un lugar en el mundo, solo que ella es un satélite realmente único y yo a pesar de no tener ombligo soy uno mas de la especie humana. Solo quiero entenderte luna roja. Solo quiero poder sonrojarte y que a través de mi sangre entiendas a una especie que aunque en decadencia quiere revindicarse.

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