El sofá y la presencia extraña.

Anteriormente en el reto bloguero Aqui.

Sin ánimos de despertar  lo que debería permanecer siempre dormido, se acerca con miedo, que tipo tan miedoso se dice a si mismo, la respiración empieza a enfriarse, hace mas frío de lo acostumbrado en la empedrada cabaña, después de tantas operaciones en su faltan-te cuerpo ha desarrollado un olfato que le perturba obedecer en dirección al cuerpo en el sofá, se marea, no sabe si es producto de el ron o el amoniaco de la orina retenida en la taza de baño o de esa presencia en el sofá, se deja caer en la mecedora obsequiada por su abuela, esas mecedoras que no suenan por abalanzarte sobre ellas sino te cuentan viejas historias de las que al no haber estado presente dudas de su veracidad, el decadente prende un cigarro, para simular el olor, toma su celular y en busca de claridad llama a Blanchet, y como cualquier escritor antes de oír la vos del otro lado de la bocina tiene que construir en su cabeza lo que ocurre de un lado al otro lado de la montaña.

Nano lambe una y otra ves, el celular repica, repica y pierde fuerza el sueño, Nano lambe y lambe, con su pata empuja objetos pequeños sobre la cabeza de la durmiente, objeto 1 igual a movimiento de retaguardia con las cobijas, objeto dos re acomodación a posición fetal, objeto tres celular repicando se despierta desconsolada al ver formas y colores tan concretos a su alrededor, sin ver el celular se incorpora y su primer contacto con la realidad es el espeso olor a tinto sobre la cocineta, sin aun distinguir sino bultos a su alrededor va a meter sus narices en la cocina y kinestesicamente se sirve un café, el aroma al acercarse a sus ventrículos nasales tan espesamente la llevan a despertar su hemisferio derecho y explotar una beligerante confrontación con su realidad en el momento que el obscuro liquido riega las pailas gustativas, despierta su hemisferio izquierdo y racionaliza el contorno de las cosas y la nitidez de cada objeto que se revela a su alrededor gracias el golpe del sol, finalmente su parietal frontal la obliga ha hacer acto de presencia y auto validarse como un ser, un feliz ser al ver que se encuentra sola cuando siempre hay más seres aparte de las matas robando oxigeno, oxigeno que ocasionalmente necesita sólo para ella, camina dueña y señora del espacio y el tiempo, alimenta a Nano, su esponja de cuatro patas que absorbe la energía de todos en la casa, se calza, ella rasca su cabeza para comprobar que aun no la ha perdido, ocupa su lugar con su tinto y su computadora, no necesita más, y reflexiona sobre lo condicionante que es su posición como humana y que en realidad es triste necesitar mas que eso, se muerde el labio mientras carga la maquina de sus historias, frota sus manos para obtener conciencia de ellas y prepararlas para los rápidos movimientos que vendrán, se concentra al conectarse a un par de audífonos que repiten una misma canción como mantra que desconecta del mundo, no es una canción especial, es una con la que se topo, no es relevante ahora saber cual es, solo su función, sus pupilas viajan del lagrimal a su opuesto para traer a memoria los universos, los personajes, las circunstancias, sus otras realidades, acerca sus dedos al teclado mientras observa sus notas, observa palpitar la linea de arranque sobre la pantalla y al oprimir la tecla que permite a una letra baja ser una alta, las vibraciones de la mesa la desconectan de su verdad, repica y repica el celular, un tipo sin ombligo, al otro lado de la montaña tiene la necesidad de respuestas.

0:00, Blanchet ¿qué hemos hecho?, ¿qué es eso que hay en mi sofá?, ¿qué es ese olor?, ¿qué es ese cuerpo?, siento que me mira, siento que me escucha (mientras sube al baño y en vos baja), ¿blanchet?.

Al otro lado de la montaña, Blanchet siente que cada pregunta hecha la hacen consiente del olor, de la presencia debajo de su cama que la observa, que la escucha (mientras baja al primer piso y en vos baja), no sé pero esta también debajo de mi cama.

Blanchet: Creo que sólo dejo de percibir su olor y su pesada mirada cuando…

J.S.O: ¿Escribes?

Blanchet: si… si eso, sólo así.

J.S.O: No me atrevo a despertarlo (a)

Blanchet siente angustia al ver que la chapa de la puerta principal produce sonidos que traerán interrogantes respecto a su guardado bajo la cama, entra su hermana y sin reparo Blanchet deja un vació momentáneo en la bocina, toma a su hermana del brazo y le persuade del olor, o alguna presencia extraña debajo de su cama, la hermana no siente nada y se ríe continuando con sus actividades, Blanchet vuelve a la bocina no escucha nada del otro lado, cuelga y como buena escritora construye en su cabeza lo que ocurre al otro lado de la montaña.

Al otro lado de la montaña….

Reto bloguero: Cadáver exquisito con Blanchet tercer entrada. sígale la pista al cuento o lo que sea que termine siendo.

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